La mecanotransducción es el proceso por el cual las células convierten un estímulo físico —presión, movimiento, tacto— en una señal química que el cuerpo puede procesar. Es, en parte, la explicación biológica de por qué actividades como amasar, pintar o modelar arcilla tienen un efecto calmante que va más allá de "distraerse".
A esto se suma el concepto de tensegridad: la idea de que el cuerpo mantiene su equilibrio estructural mediante un juego constante de tensión y relajación, como una red que se reorganiza cada vez que algo cambia en una de sus partes. Un gesto creativo repetido —el trazo, el amasado— puede ayudar a esa red a reorganizarse.
Dicho de otro modo: no hace falta "entender" lo que nos pasa para que el cuerpo empiece a soltarlo. A veces basta con darle al cuerpo el gesto adecuado. Esa es, en el fondo, la apuesta de la Expresión Creadora: menos análisis, más gesto.
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